Cultivando raíces,
cosechando valores.

La sencillez del buen hacer

Donde la calidad de nuestros frutos se madura con paciencia

Desde 1982 trabajando en familia el cultivo, producción, manipulado y comercialización de nuestras hortalizas, manteniendo siempre nuestros valores y estándares de calidad para que lleguen en perfectas condiciones a todos los rincones de España y Europa.

Gracias a todos nuestros años de trabajo, constancia y aprendizaje, seguimos cuidando cada detalle con cariño, paciencia y buen hacer: El sello de identidad de nuestra empresa y nuestra familia, que seguimos transmitiendo de generación en generación.

envasado

Raíces y familia

cultivadas

en cada fruto

Pimiento de ciclo temprano

Nuestra tierra hace crecer nuestras raíces

El campo de Dalías. La tierra dónde crecimos y que da vida y abrigo a nuestra producción convirtiéndola en única.

Nuestros cultivos de pimiento en cualquiera de sus variedades, son el producto más temprano de la provincia de Almería, consiguiendo unas condiciones y sabor únicos gracias a la peculiaridad de nuestro clima y su agua, procedente del manantial del Arroyo de Celín, al abrazo de la Sierra de Gádor.

LA ESENCIA DE NUESTRA TIERRA

Nuestros valores
como sustento

Somos lo que cuidamos:
Una familia que crece cada día.

En Frutas Matillas tú eres lo primero

Adaptabilidad, confianza, cercanía, paciencia, lealtad y cuidado.

Trabajamos cada día para mantener nuestro compromiso más humano: Nuestra pequeña gran familia.

Compartimos contigo el hogar, camino y destino.

Desde que la semilla se siembra y sus raíces la transforman en fruto, hasta que llega a su destino para convertirse en el alimento de cada hogar.

Trabajamos, controlamos y cuidamos toda la cadena de producción, asegurándonos de que en cada paso su calidad se mantiene intacta.

Garantía de calidad: Compromiso y sostenibilidad

En Frutas Matillas priorizamos siempre la calidad por encima de la cantidad.

Para ello cumplimos con todos los requisitos legales y sanitarios establecidos cómo el certificado de calidad GLOBAL G.A.P y el módulo adicional ADD ON, garantizando una cadena de suministro sostenible y segura que respalde nuestros productos.

NUESTRA HISTORIA, ESCRITA CON PUÑO Y LETRA

“Frutas Matillas fue el sueño de un hombre joven, carismático, valiente y emprendedor.
El sueño de Pepe, mi marido.”

Frutas Matillas, el sueño de José García Callejón, por Pilar López Romero

¿TIENES ALGO QUE CONTARNOS?

Contacta
con nosotros





    Confirmo que he leído y acepto la política de privacidad

    Matillas fue el sueño de un hombre joven, carismático, valiente y emprendedor…
    El horizonte que vislumbró, el proyecto en el que creyó, como tantos otros muchos de aquellos que transformaron esta zona deprimida del poniente almeriense, en la tierra más productora de España.

    Frutas Matillas fue el sueño de Pepe, mi marido.
    Recuerdo las primeras llamadas a su tío Ramon en Bilbao.
    El “tite” Ramon García venerado y querido por su sobrino y al que le debe su pasión por la tierra de Unamuno, y que han heredado sus hijos, e incluso a mí me contagio el amor por el norte y su buena gente.
    José Camporredondo, Yurre, Lacalle, Javi Galarza, Jesús Pérez, Sabino… Tantos que formaron parte de nuestras vidas.

    Recuerdo también el bar La Costa, donde esperábamos pacientemente, mientras los niños jugaban, la carga que nos asignaba Cañabate que todo lo llevaba con el poder mágico de su mente. Sin anotar nada con una habilidad increíble y precisa. Quienes conocieron a Cañabate coincidirán conmigo en lo que digo y posiblemente no le haga justicia del todo, un personaje protagonista indiscutible de una época en la historia de esta zona nuestra; la llamada huerta de Europa. Ráfagas de aquel tiempo antes de la creación del paraíso del poniente, el génesis podríamos llamarlo.

    Sin cronologías exactas me vienen a la memoria muchos nombres que no voy a enumerar para no correr el riesgo de dejarme fuera a tantos soñadores de aquel momento de nuestra reciente historia.
    Matillas, no era solo José García Callejón… era su hermano Manuel, incondicional y fiel, siempre atento y servicial, mirando por el negocio.

    Pura, su hermana. Pura y Pepe respiraban a la vez, quizás por eso se fueron juntos.
    Cualquier momento era bueno para ellos. No había prisa ni nada más importante que compartir la vida.
    Andrés Sánchez, Manolo Martín, la familia Martínez. Los Martínez eran nuestra propia familia y lo siguen siendo.
    Mi suegro, el padre de Pepe, José Matillas, el patriarca orgulloso de su hijo vivió y disfrutó viendo emerger la empresa.

    También Luis, mi hijo, fue una pieza importante de ese sueño en sus inicios.
    Todos ellos protagonistas de aquel proyecto ilusionante.
    Recordar también los progresos tan celebrados… el primer tráiler, las oficinas nuevas, el traslado a la carretera de Berja, los cristales por donde se metía la luz de la sierra y el pecho cuchillo.
    Un placer mirar por aquellas ventanas. Las ampliaciones, las máquinas nuevas, las adecuaciones a las exigencias de sanidad.

    Las esperas para terminar la carta de los camiones, las llamadas a deshoras para solucionar alguna avería en carretera, esa carga que no llegaba, ese chofer que creaba algún problema.
    Toda la juventud y la fuerza de Matillas al servicio de su sueño.
    Ese mismo sueño que es ahora el presente de mi familia.
    El empeño diario de mi hijo Manolo con el apoyo de sus hermanos y de todos los que hacen posible la realidad de un presente que sigue y continúa con el impulso de aquel sueño.

    El sueño de Pepe Matillas.

    Enero 2024
    Pilar López Romero